1. Prevé los puntos de luz
    Planificar la iluminación debería ser un paso previo a cualquier reforma o cambio decorativo en casa. De este modo, te aseguras de tener las tomas de corriente necesarias para un resultado óptimo.
  1. Una iluminación adecuada
    No todas las estancias de la casa requieren la misma cantidad de luz y esta debe calcularse en función del uso. En espacios de trabajo como la cocina, la correcta colocación de los focos reducirá la cantidad necesaria, con el consiguiente ahorro en consumo.
  1. Matizar la luz
    Un regulador de intensidad te permitirá disfrutar de la cantidad de luz necesaria según el momento, lo que se puede reforzar con pantallas semi-opacas para la iluminación de ambiente.
  1. Sin sombras
    La colocación adecuada de las distintas fuentes luminosas debe garantizar una iluminación homogénea y sin zonas en sombra. Para ello, se deben combinar distintos tipos de lámparas y colocarlos en el lugar correcto.
  1. Un plus de calidez
    Las habitaciones destinadas al descanso requieren fuentes de luz cálida, más amarillenta, mientras que las que acogen una actividad que requieran una mayor concentración se benefician de una fría y blanca.
  1. Cuestión de ahorro.
    Las lámparas de bajo consumo están indicadas en espacios en los que permanezcan encendidas durante largos períodos, como la cocina, aunque no se aconsejan en aquellos en los que se enciendan de forma puntual.
  1. Tecnología de vanguardia.
    Los LEDs son las lámparas con un mayor rendimiento energético y mayor durabilidad, aunque no todos son iguales, por lo que conviene elegir productos de calidad y con una temperatura de color adecuada al uso que le vayamos a dar.