Determina con que frecuencia necesitas bañar a tu mascota. Dependiendo del clima y de las actividades recientes de tu perro, es posible que desees bañarlo de cada una a tres semanas.

1. Añade agua tibia. Ten cuidado de no quemar a tu perro. Tampoco debes usar agua demasiado fría. Si tu mascota está en la bañera, sólo llena con agua de siete a 10 centímetros y usa una alfombra de baño para ayudar a prevenir resbalones.

2. No rocíar directamente el agua en la nariz, en los ojos o en los oídos. Una taza de plástico o una manguera de aspersión te va ayudar a dirigir el agua en la dirección que necesites.

3. Usa un champú para perros. La piel del perro es diferente de la de los seres humanos, por lo que debes asegurarte de que el champú es lo suficientemente suave para evitar la irritación. Hay diversos tipos de champú para perros, elige lo que sea más adecuado a tu mascota. Uno de los errores más comunes en el aseo canino es no eliminar adecuadamente todo el champú.

4. Hay que limpiar las orejas del perro. Hay productos propios para el cuidado de las orejas, pero antes de usarlos busca la opinión del veterinario. Se recomienda usar una gaza o papel toalla para remover el exceso de cera, si notas un mal olor o acumulación de cera inusual, consulta al veterinario.

5. Un secador puede ser una forma efectiva de evitar que tu casa se quede mojada mientras tu mascota se seca, pero ten cuidado para no quemar a tu perro. También puedes mantenerlo a salvo al no apuntar el secador directamente a su piel, lo ideal es tenerlo a un ángulo, como hace tu peluquera.

Habla con tu veterinario para obtener consejos de aseo específicos para tu mascota.