1. Adquiere un casco de soldador.
    Las chispas y la luz que emite la soldadura son extremadamente brillantes y pueden dañarte los ojos. Asimismo, existe la posibilidad de que restos metálicos o chispas salgan volando directo hacia tu cara. Por ello, es necesario que compres un casco de soldador con oscurecimiento automático. De esta manera, podrás protegerte los ojos y la cara de las chispas y del calor generado al soldar.
  2. Consigue unos guantes de soldar resistentes.
    Por lo general, estos guantes están hechos de piel de vaca o de cerdo y te protegerán las manos de las descargas eléctricos, el calor y la radiación. Úsalos cada vez que quieras soldar algo.
  3. Utiliza un delantal de cuero.
    Esto evitará que las chispas del soldador entren en contacto con tu ropa o que puedan quemarte. Consigue uno duradero y no inflamable.
  4. Trabaja en una zona bien ventilada.
    El proceso de soldadura contamina el aire con vapores y gases nocivos si se inhalan. Por ello, lo mejor es que trabajes en un espacio abierto que tenga puertas y ventanas abiertas.